El 15 de septiembre de 2026, Reem Alsalem hizo pública en su perfil de X (enlace al post) una carta que ella y otros Relatores y Relatoras Especiales de Naciones Unidas enviaron al gobierno de Israel en julio mostrando su preocupación por el impacto devastador sobre la población civil de la campaña de agresión que desde finales de 2024 Israel está llevando a cabo contra el sur del Líbano.

En la carta se destaca que las mujeres y niñas han sufrido especialmente como consecuencia de los ataques indiscriminados, los desplazamientos forzosos, la destrucción de infraestructuras civiles y la denegación del acceso a servicios esenciales. Se calcula que, a fecha de junio de 2026, 391 mujeres han sido asesinadas y 1.449 han resultado heridas y que 620.000 mujeres y niñas se han visto desplazadas desde el comienzo de la campaña de agresión. La carta señala que las condiciones de vida en centros de acogida saturados, en particular la falta de intimidad y la ausencia de instalaciones sanitarias separadas por sexos, aumentan considerablemente el riesgo de violencia contra las mujeres y las niñas.

Especialmente grave es la situación de las mujeres embarazadas, las que acaban de dar a luz y las que están en periodo de lactancia. Unas 16.000 mujeres embarazadas se han visto obligadas a huir, muchas de las cuales están dando a luz en condiciones inseguras y de hacinamiento, sin acceso a una comadrona. Seis hospitales de los distritos del Líbano que están sufriendo los ataques israelíes han suspendido los servicios de atención al parto para las mujeres embarazadas, lo que supone una presión adicional para los centros que siguen en funcionamiento. Para las mujeres embarazadas y las criaturas recién nacidas, los retrasos en la atención médica pueden suponer la diferencia entre la vida y la muerte.

Por último, la carta muestra su preocupación por las declaraciones públicas de varios ministros de extrema derecha que forman parte del gobierno de Israel que incitan o normalizan la violencia contra las mujeres libanesas. Por ejemplo, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, propuso una estrategia “innovadora” contra Hezbolá que consistiría en «detener a sus mujeres y jóvenes y llevarlas a prisiones para terroristas». Tales comentarios resultan especialmente preocupantes a la luz de las denuncias que, desde hace tiempo, han formulado los mecanismos de las Naciones Unidas y las organizaciones de derechos humanos, en las que se documentan casos de violencia sexual y otras formas de malos tratos cometidos contra mujeres y niñas recluidas en centros de detención israelíes.

La carta finaliza con un requerimiento al gobierno de Israel para clarificar los hechos que se describen y, en particular, que informe sobre las medidas adoptadas para minimizar el impacto específico y desproporcionado de la agresión sobre las mujeres y las niñas en el Líbano, así como sobre las medidas adoptadas para garantizar que las mujeres y las niñas desplazadas puedan acceder a refugios seguros, a la atención sanitaria materna, reproductiva y básica, y al apoyo psicosocial.

Reem Alsalem, en su post del 15 de septiembre, informa de que la carta no ha recibido respuesta alguna por parte de las autoridades israelíes, lo que no es sino una muestra más de la impunidad con la que Israel está cometiendo genocidio primero en Gaza y ahora en Líbano.

GREGORIO SEGOVIA