COMUNICADO INCENDIO ALMERÍA
El PFAC lamenta el fallecimiento de al menos doce personas, la desaparición a estas horas de 23 personas, la evacuación de más de mil habitantes, en el devastador incendio forestal originado el jueves 9 de julio en el municipio de Los Gallardos (Almería).
Ante la gravedad de estos acontecimientos, se hace imperativo analizar este suceso no como un hecho aislado, sino bajo un prisma de responsabilidad estructural y medioambiental:
- Crisis climática: Este incendio se ha desarrollado en un contexto de calor extremo persistente en la Península Ibérica. El aumento global de las temperaturas y la proliferación de olas de calor consecutivas y más prolongadas transforman el territorio en un ecosistema altamente vulnerable, donde la velocidad de propagación de los fuegos supera la capacidad ordinaria de extinción de los equipos de emergencia.
- Prevención: La gestión forestal actual requiere una transición urgente hacia políticas que prioricen la limpieza de biomasa, el mantenimiento de áreas urbanas cercanas a masas forestales y la gestión correcta de los montes durante todo el año, mitigando el riesgo antes de que se inicien las campañas estivales.
- Mantenimiento de infraestructuras: La prevención no es únicamente responsabilidad de las administraciones públicas. Las empresas privadas deben invertir en el mantenimiento óptimo de las infraestructuras que ocupan nuestro territorio para garantizar no solo el buen servicio a la ciudadanía sino también su seguridad.
- Falta de sensibilización y cultura de la emergencia: La pérdida de vidas, provocada en gran medida al verse atrapadas varias personas en rutas de huida improvisadas, evidencia la necesidad apremiante de implementar programas continuos de educación pública. Es vital concienciar a la población civil sobre el estricto cumplimiento de los protocolos de evacuación, las prohibiciones en épocas de alto riesgo y las pautas seguras de actuación ante grandes emergencias.
Expresamos nuestro respeto y condolencias a familiares, amistades y otras personas allegadas de las víctimas, así como el reconocimiento al esfuerzo de los equipos de extinción desplegados.
Es momento de transformar el luto en un compromiso firme por la adaptación climática, la inversión en prevención activa y la sensibilización social obligatoria porque los incendios forestales amenazan la vida de la ciudadanía, el patrimonio natural e histórico y las economía rurales.