Ni orgullo ni celebracion

Décadas de lucha de las lesbianas por el derecho a existir, a amar y a estar libres de definiciones impuestas por los hombres deberían habernos llevado a un lugar más seguro. Sin embargo, para muchas de nosotras la sensación es justamente la contraria, parece que nuestra sexualidad está siendo empujada de nuevo al armario.